Un día en las carreras

El circuito de carreras de Goodwood se encuentra a cinco millas de Chichester, en el Sur de Inglaterra. Un amigo consiguió unas entradas gratis hace unas semanas así que decidimos ir a ver el ambientillo y a sacar  fotos. En esta los caballos galopan en la recta final. Me gusta porque creo que captura muy bien la velocidad de la carrera. Como podéis ver, fue un resultado muy ajustado.

Caballos galopando

Caballos galopando en el circuito de carreras de Goodwood

El mercado de Portobello

Tras varios meses de inactividad, he decidido comenzar una nueva sección en el blog: “Instantáneas”. Cada “instantánea” es una foto cuyo objetivo es capturar y compartir la esencia de un lugar o evento, con la ayuda de unas pocas líneas de texto. ¡Espero que os guste la idea! Aquí va la primera:

Chicas en un puesto de relojes antiguos en el mercado de Portobello

El mercado de Portobello se encuentra en el famoso barrio londinense de Notting Hill. Se trata de un mercado callejero especializado en antigüedades, moda y toda variedad de artículos de segunda mano. Aunque me gusta más Camden Town, Portobello está muy bien para pasar una mañana paseando y buscando ese algo “único”. ¿Quizás un reloj de bolsillo antiguo?

El misterio de la visión del tiburón martillo

Es, posiblemente, uno de los iconos más famosos del mundo acuático: La silueta del tiburón martillo vista a contraluz. La forma de su cabeza ha sido durante muchos años un misterio para muchos biólogos. En el pasado siempre se ha asumido que la posición de los ojos del tiburón martillo, extremadamente separados y en direcciones opuestas, impiden la visión frontal, haciendo difícil llevar la presa a la boca, y la binocular, privando al tiburón martillo de percepción de profundidad. Si estas características ponen al tiburón martillo en desventaja con respecto a otros depredadores, ¿por qué ha evolucionado una cabeza de tal forma?

Banco de tiburones martillo

El misterio parece haber sido resuelto por la doctora Michelle McComb, de Florida Atlantic University y sus colegas. Estos investigadores han logrado medir el campo de visión del tiburón martillo colocando sensores en su piel para medir la reacción del animal a un conjunto de luces brillantes situadas en diversos puntos de una piscina.

Tiburón martillo

Los resultados son sorprendentes: Aunque a los lados, los ojos del tiburón martillo están ligeramente girados hacia adelante, lo que hace que los campos de visión de sus ojos se combinen al frente de su cabeza, formando un ángulo de 30 a 48 grados. Esto no sólo confiere al tiburón martillo una visión frontal y percepción espacial muy superior a la del resto de tiburones (con sólo 10 grados de campo visual combinado), sino que además la posición lateral de sus ojos también le proporciona 360 grados de visión vertical. En otras palabras, el tiburón martillo puede ver casi toda la totalidad de sus alrededores sin tener que mover la cabeza.

Dede luego, esto hace que los tiburones martillos me parezcan incluso más interesantes y apasionantes que antes. Cabe decir que, como muchas otras especies de tiburones, se trata de una una especie amenazada. Esto es en gran parte debido al desproporcionado, cruel, sin sentido y en muchos casos ilegal tráfico de aletas de tiburón.

[Noticia de BBC Earth News – En inglés]
[Imágenes: 1, 2]

Equinoccio en el círculo de piedras de Avebury

Círculo de piedras de AveburyEl círculo de piedras de Avebury, a tan sólo 32 kilómetros al Norte del famoso círculo de Stonehenge, es uno de los círculos de piedras más grandes de Europa: con 420 metros de diámetro es cuatro veces más grande que Stonehenge y de hecho la pequeña aldea de Avebury, que da nombre al círculo, se encuentra en su interior.

El círculo se encuentra delimitado por un foso, dentro del cual se encuentra el círculo de piedras principal, que en su día estuvo compuesto de 98 piedras, algunas de ellas de más de 40 toneladas. Dentro del círculo principal se encuentran dos círculos más pequeños, aunque de ellos tan sólo quedan unas pocas piedras.

Círculo de piedras de AveburyCírculo de piedras de AveburyCírculo de piedras de Avebury

Visitamos Avebury coincidiendo con el equinoccio de Primavera, momento en el que la comunidad pagana de los alrededores y el “gorsedd” (ó comunidad de bardos) de Caer Abiri se reúnen para celebrar el equinoccio vernal. En contra de lo que uno se pudiera imaginar se trata de un asunto muy desenfadado, y de hecho antes del rito en sí unas 150 personas se reúnen en el pub “The Red Lion” a levantar los ánimos y saludar conocidos entre pintas de cerveza.

Equinoccio en el círculo de piedras de AveburyEquinoccio en el círculo de piedras de AveburyEquinoccio en el círculo de piedras de Avebury

Durante el rito en sí, que está abierto al público y es independiente de cualquier credo, los participantes forman un círculo entre las piedras. Durante algo menos de dos horas se saluda la llegada de la primavera, las cosechas y el buen tiempo; se comparte vino (o en este caso güiski) y pan; los bardos tocan la guitarra y cantan canciones; alguien recita un poema y Pendragón, el archidruída de la región, da un pequeño discurso. En esta ocasión trató del calentamiento global y la necesidad de hacer aún más, a nivel personal, para intentar mejorar las cosas.

Equinoccio en el círculo de piedras de AveburyEquinoccio en el círculo de piedras de AveburyEquinoccio en el círculo de piedras de Avebury

Hay mucho buen carácter y espontaneidad durante el rito y aunque uno no le vayan estas cosas es interesante y divertido el saborear la atmósfera en unos alrededores tan bonitos e inigualables como el círculo de piedras de Avebury, rodeado por las parderas de la campiña inglesa. Merece la pena visitar Avebury incluso en otras fechas, ya que aunque no es tan icónico como Stonehenge, hay mucho más que ver y explorar dado su tamaño y además de ser gratis tiene el Red Lion, donde se sirve buena comida y bebida.

Equinoccio en el círculo de piedras de AveburyEquinoccio en el círculo de piedras de AveburyEquinoccio en el círculo de piedras de Avebury

Consejos prácticos

Avebury se encuentra en el condado de Wiltshire muy cerca de Malborough y a unos kilómetros al Sur de la autopista M4, a la altura de Swindon. Se pueden combinar facilmente con una visita a Stonehenge y Salisbury.

El “Red Lion” tiene un buen menú y una mejor selección de cervezas locales, además de un jardín con mesas y sillas donde descansar si hace buen tiempo.

Buceando con los mola-molas

El pez luna, o mola-mola en indonesio, es probablemente uno de los peces más extraños y asombrosos que habitan las regiones accesibles de los océanos. Su característica más prominente es, desde luego, su peculiar forma: Con su enorme cuerpo circular y aplanado y sus desproporcionadas aletas, da la impresión de que se trata de un pez mucho más grande que ha sido truncado por la mitad.

Sin embargo, el pez luna no es sólo eminente por su singular forma, sino que también mantiene dos récords mundiales. No sólo es el vertebrado que más huevos contiene en sus ovarios (¡300 millones!) sino que también es el pez de esqueleto óseo más grande: El tamaño medio de un mola-mola es de 1,8 metros de largo y 2,4 metros entre las puntas de las aletas. Por si esto pareciera poco, el pez luna más grande jamás capturado medía 3,1 metros de largo y 4,26 metros entre las aletas, y pesaba 2235 kilos. Era tan pesado como un todo terreno Range Rover y, con un área de 13 metros cuadrados, era más grande que algún micropiso.

Un encuentro con un mola-mola es siempre un encuentro fascinante: Manteniendo una respetuosa distancia uno puede pasar decenas de minutos observando uno de estos gentiles gigantes, flotando prácticamente inmóvil o tomando baños de sol muy cerca de la superficie. Sus ojos, grandes y curiosos, devuelven la mirada inquisitiva de los buceadores. Si se bucea en grupo, no pasará mucho hasta que alguien no pueda resistir la tentación de acercarse demasiado. Entonces el majestuoso pez, sin aparente esfuerzo y lentamente, casi con pereza, comenzará a deslizarse hacia las profundidades, fundiéndose finalmente con el azul profundo del mar.

La razón por la que los peces luna se comportan así, flotando inmóviles cerca de la superficie, se debe a que la piel de los peces luna, cubierta en mucosa, está infestada por parásitos. Los mola-mola pasan gran parte de sus vidas a profundidades de más de 200 metros, llegando a veces hasta más de 600 metros de profundidad. Sin embargo, para poder desprenderse de sus molestos parásitos estos titanes necesitan ascender a poca profundidad periódicamente. Una vez en los arrecifes, los peces luna se dirigen a “estaciones de lavado”, agrupaciones de peces limpiadores que viven a poca profundidad y se alimentan de sus parásitos. Para despojarse de aquellos parásitos que son sensibles a la luz solar, los peces luna toman “baños de sol” nadando con su cuerpo paralelo a la superficie y a veces a sólo unos centímetros de esta.

Tuvimos la oportunidad de bucear con cuatro de estos colosos junto a Nusa Penida, una isla justo en frente de la costa Sudeste de Bali. El mejor momento para ver peces luna en Bali es de Julio a Octubre, siendo Septiembre el mejor mes. Obviamente las operaciones turísticas en Bali hacen buen provecho de ello y es posible organizar inmersiones con gran cantidad de operadores. En nuestro caso, tras investigar un poco por Kuta y en Internet, encontramos el mejor paquete con Absoute SCUBA. Se trata del único operador que realiza tres inmersiones diarias y a muy buen precio: Transporte de Kuta a sus instalaciones en Padang, tres inmersiones, alquiler de equipo y almuerzo por $140, aunque nosotros acabamos pagando $110 cada uno por ser divemasters en activo y tener nuestro propio equipo.

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Danza Kecak en Ubud

Una vez, viendo Discovery Channel en la tele, vi un intermedio de unos veinte segundos. En él aparecían decenas de hombres sentados, con las piernas cruzadas, formando semicírculos concéntricos en el suelo de un templo de roca de aspecto antiguo y rodeado por la jungla. El único sonido provenía de sus voces, que usaban de manera sincronizada para gritar pequeñas volcalizaciones a modo de instrumentos musicales, creando una música que invitaba a la mente a deambular. La imagen más impactante era el primer plano de uno de los hombres. Su rostro cruzado con pinturas mostraba una expresion de absoluta concentración y alegría. Sus ojos abiertos al máximo, su mirada penetrante, en trance, entonando su pequeña parte en la compleja melodía y liderando al resto del grupo. Eran unas tomas de gran belleza e impacto. Tras investigar algo he descubierto que las imágenes son parte de la película “Baraka“. Aquí tenéis la secuencia que acabo de describir (comienza tras la presentación de treinta segundos).

Cuando me enteré en Ubud de que era posible ver uno de estos rituales, llamados “danza Kecak” (pronunciado “kechak”), me emocioné mucho. No es para nada un acontecimiento aislado ni exclusivo y se hace principalmente para turistas, pero conviene informarse un poco para encontrar buena calidad. Nosotros tuvimos suerte. Fuimos a una representación en el templo Pura Dalem Taman Kaja y eramos menos de cien espectadores. Además la recaudación es dedicada al mantenimiento del templo.

Con la entrada viene un folleto que conviene leer para poder comprender lo que pasa durante la danza. La danza Kecak original tenía sus orígenes en el Sanghyang, un ritual de exorcismo que inducía al trance. En la década de 1930 en alemán Walter Spies la convirtió en un espectáculo, añadiendo la representación de un fragmento del Ramayana, que es lo que se muestra ahora a los turistas. En este fragmento el demonio Rahwana, que desea a Sita, la rapta y la lleva a su palacio, donde sin embargo no consigue seducirla. Rama, el marido de Sita pide a Hanoman, general del ejército de monos, que le ayude a encontrar a Sita. Hanoman tiene éxito, pero mientras tanto Megadana, hijo de Rahwana, captura a Rama con un dragón mágico. El pájaro mítico Garuda, amigo del padre de Rama, observa todo esto desde el aire y los rescata con la ayuda de Sugriwa, el rey mono, y su ejército de monos. ¡Menudo lío! Los cantantes de la danza Kecak asumen varios roles durante el espectáculo: Forman el círculo donde se desenvuelve la danza, representan al dragón con el que Megadana captura a Rama y sobre todo se unen a la trama representando el ejército de monos que lucha contra el demonio Rahwana.

El espectáculo finaliza con una “danza del trance” que se usa para propiciar buenas cosechas. En esta danza un bailarín, en teoría en trance, baila pisando fuertemente una pila de cáscaras de coco en llamas. Digo en teoría porque sabemos de buena tinta que aunque es una danza tradicional y cuando se hace en privado el bailarín sí alcanza el trance, cuando se hace para turistas se trata simplemente de un tipo con la piel de los pies muy dura.

Yo soy de esas personas que en teoría nos gusta ver teatro y danza pero luego nos aburrimos tras media hora. Este no fue el caso y la hora y pico que duró el espectáculo se me pasó volando. Me pareció apasionante y cumplió todas mis expectativas. Recomendado. Cinco estrellas. Si vais a Ubud, ¡no os lo podéis perder! Para haceros una idea, la página web del sitio al que fuimos tiene un par de mp3 con la representación completa que os podéis bajar al final de esta página.

[Nota: Las imágenes que aparecen al comienzo de la secuencia de Baraka corresponden a los templos de Borobudur y Prambanan, que están en Java, no en Bali. El templo donde se realiza el ritual es Gunung Kawi, que sí está en Bali. ¡Resulta que he estado en los tres! Qué cosas que tiene la vida…]

Viaje al interior de Bali en coche

Mucha gente se imagina Bali como una especie de “party island” repleta de playas, resorts y centros comerciales. Aunque esto es cierto en zonas muy reducidas de la isla, tener esa imagen de Bali es un gravísimo error. Deja la playa atrás y viaja una hora en coche o moto hacia el interior. Encontrarás un nuevo mundo de valles exhuberantes; campos de arroz en terrazas; monumentales paisajes volcánicos; y cultura filtrándose por las rocas de las casas tradicionales que pueblan las faldas de las colinas. Hemos llegado a esta conclusión tras pasar varios días recorriendo el interior de Bali en coche. Tras mucho mirar y negociar en Kuta, conseguimos alquilar un coche grande, para cuatro personas, por 120.000 rupias al día. Emocionados por la experiencia que es conducir en el caos organizado que son las carreteras indonesias nos dirigimos a nuestro primer destino: Ubud.

Si Kuta es la capital balinesa de la fiesta, Ubud es la capital de la cultura. Uno sabe que se está acercando a Ubud por la gran cantidad de tiendas de arte a los lados de la carretera, donde artistas locales venden sus pinturas y escuturas. No sabíamos lo que esperar de Ubud y la verdad es que fue una sorpresa encantadora: Sí, está lleno de turistas, pero no hay McDonalds ni construcciones de cemento. Lo que sí que hay es una exquisita muestra de enormes casas balinesas de piedra, de tonos en harmonía con el entorno, cuyas puertas y patios interiores están guardados por esculturas de seres de la mitología hindú. No hace falta andar mucho para encontrarse con que las casas se van dispersando, dando paso a campos de arroz de un verde vibrante y eléctrico, donde uno aún puede encontrar una tienda de cuadros o un pequeño café en los rincones más inesperados.

Pasamos un par de noches en Ubud antes de proseguir nuestro viaje a Danau Batur, no si antes hacer una breve parada en Gunung Kawi, uno de los monumentos más antiguos de Bali. Gunung Kawi consiste en diez santuarios de siete metros de altura esculpidos en la pared de un pequeño barranco, construidos en honor de los miembros de la familia real balinesa del siglo XI. Es una atracción menor, pero merece la pena ir a verla de camino a otro sitio. Para entrar es necesario llevar un sarong que se puede alquilar a la entrada del templo por una donación, así que no os dejéis engañar por los vendedores de sarongs a ambos lados del camino.

Conduciendo hacia el centro de Bali, la jungla va dando paso a un paisaje de colinas y montañas. Tras un empinado ascenso llegamos a Penelokan, donde pudimos disfrutar de una monumental y sobrecogedora vista de nuestro próximo destino: el lago Danau Batur, a los pies del volcán Gunung Batur, todavía activo. Ambos se encuentran dentro de un inmenso cráter que en su día fue la caldera de un volcán de dimensiones titánicas. Llegamos al lago por la carretera que baja por la pared del cráter. Tras conducir unos minutos admirando las paredes montañosas del cráter y los campos de arroz y repollos, llegamos a Toya Bungah, uno de los pequeños poblados a la orilla del lago. Mucha gente llega aquí para subir a la cima del Gunung Batur, donde aparentemente se pueden apreciar unas vistas que llegan hasta el mar. Sin embargo, las excursiones comienzan a las 4 de la mañana, son caras y muchas veces la cima está cubierta en nubes. Unas excusas perfectas para conformase con beber cerveza con otros viajeros y dar paseos por los alrededores.

Tras pasar una noche en Danau Batur, continuamos nuestro viaje con la intención de llegar a Danau Bratan, otro lago volcánico casi en el centro exacto de la isla. De camino intentamos visitar Pura Puncak Penulisan, un templo donde aparentemente hay unas vistas preciosas del Gunung Batur. No pudimos comprobarlo porque necesitábamos llevar sarongs para entrar y la única vendedora de sarongs nos pedía un precio extorsionante. Eso sí, justo antes de llegar al templo hay una carretera que da a una explanada con unas vistas enormes del cráter, el volcán, el lago y casi casi el mar. Condujimos hasta la costa norte de Bali y paramos en Lovina a comer, donde realmente no hay nada especial. Tras comer continuamos hacia Danau Bratan, donde llegamos al atardecer. Nos alojamos en Candikuning. Casi a 2000 metros de altura y cubierto por nubes bastante a menudo, es muy conveniente llevarse un jersey y calcetines ya que por la noche refresca bastante. Al día siguiente visitamos la atracción principal de la zona, que es Pura Ulun Danau Bratan. Apareciendo en incontables postales, se trata de un templo hindú – budista del siglo XVII dedicado a Dewi Danu, la diosa de las aguas. El templo en sí no tiene nada de remarcable, pero al estar construido en una serie de pequeñas islas junto a la orilla del lago hace que parezca bastante pintoresco.

Nuestra intención era continuar hacia el Oeste, pasando por Pemuteran, Negara y Medewi, para finalmente llegar a Kuta pasando por Pura Tanah Lot. Desgraciadamente uno de nosotros se puso malo del estómago, así que decidimos pasar una noche más en Ubud antes de regresar a Kuta. Nos alojamos en Arjana, que ofrece unos bungalows preciosos y céntricos alrededor de un patio presidido por un pequeño santuario, al más puro estilo balinés. La familia que trabaja y vive en el sitio es encantadora, y el cabeza de familia baila danzas tradicionales y es un pozo de sabiduría en lo que se refiere al tema. Aquella noche fuimos a ver la danza Kecak. Fue un espectáculo sensacional, tanto que merece su propio artículo.

Finalmente, tras cuatro días en la carretera regresamos a Kuta justo at tiempo para devolver el coche. Como ya he dicho al principio, es muy injusto juzgar Bali habiendo estado solamente en Kuta o Lovina. En este corto viaje descubrimos que Bali es una pequeña isla con una riqueza cultural enorme, unos paisajes espectaculares y gentes que han sabido adoptar la llegada del turismo en masa manteniendo su hospitalidad, su amabilidad y sus tradiciones. Definitivamente, ¡hay que ir y verlo!

[Foto 6 por China Crisis]